Relatos cortos

Barro cromado.

Impregnado con el rocío tibio del amanecer, un búfalo de agua pasta en la ribera de un arrozal anegado; a su alrededor, un pequeño robot aigamo fertiliza la tierra, al tiempo que sus cepillos de goma giratorios oxigenan el agua. Molesto por el traqueteo constante del pequeño droide, el animal exhala una bocana de aire húmedo y se aleja lentamente en dirección a un estrecho camino de tierra, fuera del humedal(...)

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Calor.

[Relato disponible en la antología 'Reclusión: Compendio de un Confinamiento' de Pulpture Ediciones]

Esporas.

Tras nueve días de una calma casi cenobítica, una sacudida metálica y veinte centímetros de polvo y ceniza irrumpen en el bunker como napalm sobre un campo de trigo. Las placas de manganeso y hormigón de la puerta acorazada gimen al abrirse y gruñen al cerrarse, expectorando pequeñas astillas estriadas; tanto el sensor de movimiento como el interruptor de apertura automatizada entraron en coma hace tanto tiempo que ya es imposible recordar la época en la que había que seguir el protocolo de esterilización antes de penetrar entre los neones parpadeantes de esa porción de oasis en la que siguen existiendo la carne de perro y las pastillas rehidratables de cerveza(...)

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[Relato publicado en la revista Sci · Fdi. marzo 2020. Descargar revista]

La manzana de Turing.

El despacho, pulcro y aséptico, se muestra abrumadoramente sincero. Sus paredes, decoradas con alargados hologramas en los que se reproducen rollos caligráficos del periodo Edo, no pretenden esconder su naturaleza sintética; ni tan siquiera fingen, con falsa modestia, una atmósfera acogedora. La luz lechosa, proyectada por leds situados bajo un falso techo, parece enorgullecerse de su condición artificial, poniendo en duda su presunta inferioridad frente al resplandor natural emitido por el sol a través de sus acelerados y desesperados fotones(...)

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Tesoros.

Un anémico rayo de sol se filtra a través del óxido de hierro que flota en la atmósfera, tiñendo los escombros que adornan el vestíbulo del hotel e iluminando pálidamente el letrero fragmentado que corona la recepción; el techo, convertido en una aleación de tablones carbonizados y vigas desmenuzadas, abre sus brazos a una riada de partículas de polvo revestidas de zinc. Un muro de asma y sabor metálico entorpece los intentos de la luz por llegar hasta el suelo de la sala(...)

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Oratoria.

[Relato disponible en la revista digital Tentacle Pulp]

Ruido externo.

[Relato disponible próximamente en la revista digital Tentacle Pulp]

Partículas de polvo

Dos detonaciones braman en la distancia. Secas. Ásperas.(...)

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Una vez al año

Nieva ceniza.(...)

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La máquina que llegó al final del Universo

A través de la punta de sus dedos gomosos, Ártemis percibe la sinfonía de estímulos eléctricos latente en el interior de cada roca, como un millón de diminutos insectos a punto de nacer o a punto de morir. La fina película de hidrogel que recubre su piel membranosa reacciona con temor y violencia cuando apoya la palma de su mano sobre la superficie de esa bola aislada y tambaleante situada en el otro extremo del Universo; una descarga recorre su espina dorsal, provocando que cada mililitro del aceite aislante que protege la silicona de sus músculos se retuerce, grite y se sacuda.(...)

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Mascota

Un maullido críptico e incómodo brota por detrás del compactador de basura. Los dedos de Vecino Número Catorce reducen su velocidad al teclear y comienzan a palpitar. Rígidos. Balbuceantes(...)

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[Relato publicado en la revista Metahumano #02]